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Benito Rojo:

«Con la IA podemos transformar las imágenes pero nos quedamos un poquito en la periferia»

Benito Rojo siempre ha sido un artista metafísico, un artista que cuestiona y se cuestiona el mundo, la vida y el ser humano. Su apuesta es la búsqueda de la inmensidad que nos propone estar vivos, y en ese contexto, adopta el arte como el faro que nos ayuda a sobrellevar nuestra existencia. Una vida dedicada al arte de la cual ha emergido una obra contundente donde los colores desérticos, los paisajes erosionados y la geometría le han valido un reconocimiento dentro de las artes visuales del país y del extranjero. Su última exposición fue una serie de pinturas reunidas bajo el nombre de «Naufragios”. Benito ahí establece una analogía entre lo que son los naufragios como fenómeno marítimo en donde un barco y un grupo de personas terminan en el fondo del mar y aquellos naufragios existenciales cuyos restos quedan bajo las aguas de nuestro inconsciente. Aquí Benito aborda sus reflexiones sobre el arte, la vida del artista, la irrupción de la IA en el arte, y una mirada locuaz sobre diferentes temas estableciéndose un registro de uno de los artistas contemporáneos más importantes de Chile.

¿QUÉ ES EL ARTE PARA TI? 

-Bueno, el arte se puede definir de muchas maneras sin embargo en lo general te puedo decir que es una forma de vida. Es un camino muy individual y que requiere de mucho sacrificio y disciplina. Es una forma de mirar, una forma de sentir.

¿PODRÍAS VIVIR SIN PINTAR?

-Para mí es demasiado importante y siempre lo hago, así que no me planteo el hecho de no hacerlo, sino que más bien cómo cada vez hacerlo mejor.

¿A QUÉ TE REFIERES CON HACERLO MEJOR?

-Me refiero a que las personas evolucionan, maduran, aumentan sus conocimientos, profundizan sus búsquedas. Son muchas cosas que van aportando al desarrollo y a una mayor comprensión profunda del arte, como en todas las cosas hay una evolución, y esa evolución es distinta de cuando uno es un principiante a cuando es un artista realmente consolidado. 

¿QUÉ ES LO QUE MÁS DISFRUTAS DEL PROCESO CREATIVO EN GENERAL?

-Bueno, del proceso creativo me gusta cuando una obra empieza a cuajar. Porque desde el principio, estas ideas que son muy generales, a veces empiezan a encontrar una forma. Y eso es muy satisfactorio, cuando tú logras articular verdaderamente una obra para que llegue al final.

¿CÓMO FUERON TUS INICIOS EN LAS ARTES VISUALES?

-Empecé mirando a un hermano que dibujaba bien y ahí aprendí la base. Después en el colegio tuve la suerte de que el profesor de artes plásticas era Adolfo Couve. Couve fue un gran pintor que tuvo y tiene un lugar trascendente en la pintura de Chile. Él fue muy importante en cuanto a animarme a seguir pintando. 

¿QUÉ ES LO QUE MÁS TE HA COSTADO COMO ARTISTA?

-Lo difícil es que tú estás proponiendo una ficción y la forma de validarla probablemente va a llegar de un público, pero también tiene que pasar por tu propia validación. El artista lucha mucho más de lo que se cree. No es puro talento, sino que de alguna forma tiene que trabajarse intensamente porque muchas veces el artista cae en copiar su propia obra, en reproducir su obra hasta el infinito,  haciendo pequeños cambios. Pero el proceso creativo como tal para sacarlo adelante requiere mucha autocrítica. 

 ¿QUÉ ARTE TE INTERESA Y QUÉ ARTE NO TE INTERESA?

-Creo que es una buena pregunta. Ocurre lo siguiente, ahora con la inteligencia artificial puedes transformar las imágenes pero creo que nos quedamos un poco en la periferia, nos quedamos en la sensación puramente estética. Los medios para producir efectos visuales son muy ricos pero no son retinianos,  son muy superficiales.  Provocan una emoción estética momentánea, no necesariamente calan profundo en lo que yo considero que es el ser humano. Sin embargo esto lo ves en las bienales y en todas partes, ves artistas que hacen maravillas, pero son todas maravillas tecnológicas, porque hoy por hoy me puedo meter al computador y crear sensaciones visuales impresionantes. No digo que no se pueda llegar a un grado de perfección en eso, pero me resulta en general más epidémico, por así decirlo.  A mí lo que me interesa es un poco más profundo, la metafísica, la poesía, lo que está metido en los fundamentos de la humanidad. El poeta cala profundo en el ser humano a través de las palabras y  lo mismo se puede hacer a través de las artes visuales.

¿QUÉ ES LO QUE MÁS TE SEDUCE AL MIRAR UNA PINTURA?

-Indudablemente hay obras muy potentes y variadas en muchos aspectos, porque muchas veces hay obras que están muy bien hechas y tú valoras que estén bien hechas, pero no necesariamente te comunican cosas muy profundas.  Cosas profundas tienen que ver con las preguntas que se hace el ser humano hasta el día de hoy, la vida, la muerte,  la pasión, el amor, cosas que  tienen que ver con lo más profundo del ser humano. Hay un arte que va mucho más orientado hacia la retina, hacia las sensaciones visuales. Como por ejemplo podríamos hablar de un Bazille, que representan artistas  ópticos. 

¿QUÉ OPINAS DEL EGO EN EL ARTE, ES BUENO, ES MALO?

-El ego es un mal necesario. Hay siempre una cuota de ego que es importante para mantenerte relacionado con el mundo, el mundo funciona también en función del ego. Obviamente que el exceso del ego te aisla y no te permite ver tus defectos. Así que un ego adecuado es necesario. En el arte hay mucha autorreferencia y mucha soberbia y una serie de derivadas del artista como un ser bastante neurótico. Así que bajarle el perfil a eso es muy importante y tratar de adaptarse al mundo de la forma más simple y más sencilla posible.

LA VIDA DEL ARTISTA A VECES REQUIERE LLEVAR UNA VIDA SACRIFICADA, ¿EN QUÉ SENTIDO LO VES ESO?

-Bueno significa renunciar a muchas cosas. De partida la estabilidad. La seguridad de que tú tienes un ingreso todos los meses, que tienes un trabajo formal, que tienes imposiciones y lo que significa la seguridad social. Todo eso te genera mucha inseguridad, sobre todo cuando tienes una familia y tienes hijos en donde tienes  que pagar colegios, etc.

Y SIN EMBARGO CON TODAS ESAS COMPLICACIONES IGUAL ELIGEN TOMAR ESE CAMINO, ¿PARA TI CUÁL ES LA EXPLICACIÓN DE POR QUÉ LO HACEN?

-La vocación es algo muy importante en una persona. Cuando se manifiesta, lo importante es asumirla. Está lleno de personas que tienen una vocación y han dedicado su vida a otras actividades y siempre han echado de menos el no haberse dedicado a las cosas que realmente le interesaban. Eso indudablemente significa un compromiso. Ese compromiso es difícil a veces y pasa por altos y bajos. 

¿CUÁLES SON LAS GRANDES SATISFACCIONES QUE TE HA DADO EL ARTE?

-La gran satisfacción es lograr calar profundo dentro de tu mundo, y también poder viajar y conocer otras partes del mundo.

A FINES DE LOS AÑOS OCHENTA FUISTE A EXPONER A JAPÓN, ¿PUEDES CONTAR UN POCO CÓMO FUE ESA  EXPERIENCIA? 

-Junto al escultor Hernán Puelma, conocimos a un empresario chileno que tenía negocios con Japón. Se llamaba Walter Lund.  Él traía de Japón papel autocopiativo, esos papeles que uno hace una raya y en el papel de abajo queda hecha la raya. Él nos insistía mucho que había que ir Japón. Resulta que a través de él conocimos a un curador de varios museos en Tokio y en Osaka y así surgió la posibilidad de ir a Japón. Se armó un tremendo proyecto, porque había que llevar las esculturas y las pinturas  y ya teníamos asegurados los museos. Significaba una gran demanda de trabajo y además era todo muy caro porque Japón estaba atravesando un mal momento. Por otra parte la exposición estaba separada de otra por un mes, entonces una exposición duraba un mes, luego esperábamos otro mes completo y ahí empezaba la otra. Hubo que estar ahí tres meses haciendo un trabajo intenso.  Fue muy interesante de todo punto de vista,  hasta comercialmente nos fue bien. 

¿Y PUEDES CONTAR ALGUNA ANÉCDOTA DE ESE VIAJE?

-Está lleno de anécdotas. Te voy a contar una anécdota que es muy mágica. Estábamos muy complicados porque no habíamos vendido nada de nuestro trabajo.  Un día  el dueño de la galería nos dice que va a venir un coleccionista importante a ver nuestras obras. Nos dijo que llegáramos a las 8:00 de la mañana y vestidos Formal.  Bueno al día siguiente a las diez de la mañana  llega este señor  con cuatro ayudantes.  Entonces nos comienza a preguntar cosas mientras va viendo las pinturas y las esculturas. Yo había aprendido que los artistas no hablan de dinero con otras personas.  Para eso está su representante.  Entonces yo agarré del brazo a Hernán y le dije que nos fuéramos.  Hernán no quería pero al final lo convencí. Nos inclinamos como forma de despedirnos y salimos.  Esto era en la ciudad de Osaka. Recuerdo que salimos a caminar por la ciudad. Estábamos nerviosos, porque de esto dependía que pudiéramos recuperar todo lo que habíamos invertido. Caminando por unas callejuelas, vi un café medio afrancesado, y le dije a Hernán que entráramos a tomarnos un café.  Nos sentamos y al lado de la mesa donde nos sentamos había una vitrina y detrás de la vitrina había un velero de madera. Entonces comenzamos a tomar café y yo comencé a mirar el velero. De pronto me fijé que tenía algo en la proa. Era un cóndor. El velero era una réplica de la Esmeralda. Era para no creerlo, cómo dentro de una ciudad gigantesca nos hayamos sentado justo donde había una réplica de la Esmeralda. Nos pusimos de pie y nos dimos la mano, sabíamos que el negocio había resultado y efectivamente así fue.

¿QUÉ RECOMENDACIONES LES DARÍAS A LOS ARTISTAS QUE ESTÁN PONIENDO TODO EN DESARROLLARSE COMO PINTORES?

-Que sean perseverantes y busquen hacer docencia ya sea en talleres propios o en otros lados.

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