Francia Ducasse
Francia Ducasse (Santiago, 1969)
Mi camino en las artes visuales ha sido de carácter autodidacta. Comencé pintando cerámica, que fue donde descubrí que me encantaba trabajar con las manos y con la materia. De ahí me fui metiendo en la pintura sobre tela y estudié en la academia de Germán del Solar, un pintor chileno muy reconocido. Ahí aprendí a trabajar con acrílico y carboncillo. También hice un semestre de dibujo de figura humana en la universidad Andrés Bello. Sin embargo gran parte de lo que sé lo he ido aprendiendo sola, probando, equivocándome, investigando materiales y técnicas nuevas.
Para mí pintar es una necesidad. Es la manera que tengo de decir cosas que no sé decir de otra forma. Cuando estoy frente al lienzo soy completamente libre, no hay reglas, no hay que complacer a nadie. Es el espacio donde más honesta puedo ser conmigo misma.
Con el tiempo he ganado sobre todo en soltura y en confianza. Antes quería controlar mucho el resultado, y eso a veces me bloqueaba. Con los años aprendí a dejarme llevar más, a confiar en lo que va saliendo, a dejar que la tela te pida lo que necesita. También fui encontrando mi propio lenguaje esa combinación de carboncillo y acrílico que hoy es muy mía. Y creo que las obras se fueron volviendo más profundas, más cargadas de sentido.
La figura humana aparece mucho a veces muy presente y otras casi escondida entre las capas. También la naturaleza, pero no de forma literal sino como energía: la tierra, el agua, el cosmos. Me gustan mucho las texturas, trabajar en capas, que la superficie tenga densidad y profundidad. En cuanto a colores, voy entre paletas muy terrosas, ocres, verdes, marrones y momentos donde el color explota con naranjas, azules intensos o púrpuras. Por otra parte, el carboncillo siempre está ahí, dándole estructura y tensión a todo.
He expuesto en dos galerías en Santiago, una galería en Buenos Aires y dos veces en el Centro Cultural Las Condes y en formato PDF en una galería en Barcelona. Cada vez que muestro mi espacio real aprendo algo nuevo, por ejemplo, en cómo la gente se relaciona con los cuadros, qué les llega, qué les pregunta. Eso también forma parte de crecer como artista.

