Diego Renom (Santiago, 1980)

Diego Renom es un artista visual chileno cuya obra es un acto por capturar y traspasar visualmente la belleza que emerge del contacto entre la tierra, la luz solar, el cielo y el cosmos. Atrapar aquellas formas y colores que iluminan la tierra y que jamás se volverán a repetir.
El arte y la pintura se cruzaron en su camino a temprana edad gracias a un abuelo coleccionista de pintura chilena lo cual le permitió apreciar el oficio de la pintura y conocer las historias de sus creadores. Luego cursó estudios de filosofía en la Universidad Arcis y Bellas artes en la Universidad Metropolitana. Ambas disciplinas estarán siempre presentes en su obra. Por un lado la rigurosidad técnica de un pintor cuya mano traduce escenas de paisajes y momentos como el atardecer de un modo que sólo él sabe cómo hacerlo y también el paisaje como un elemento metafísico, la sensación de que lo que vemos es solo una parte de la realidad, pues la otra parte es intangible a nuestros sentidos permaneciendo oculta.
“La pintura del “Plein air” no sólo evoca lo bello, sino que evoca también un oficio perdido y que busca capturar ese momento exacto en que la atmósfera se asemeja a lo divino. Las atmósferas, los horizontes, esa sensación del infinito, evocan aquello que parece inalcanzable, ahí la pintura adopta el modo de instantánea sin ser cámara, y son esos minutos los cuales intento perpetuar”, señala Renom sobre la pintura al aire libre.
Por otro lado el imaginario de Renom es un crisol donde se intersectan distintos elementos los cuales los utiliza como material para edificar su pintura. Dentro de éste converge lo espiritual, la ciencia ficción, referentes cinematográficos, pintando escenas que colindan con aquello. El fútbol también es un referente, una temática que tiene que ver con lo mismo, con lo popular que está pegado en la retina.
Para Diego el crecimiento como pintor lo ha dado el tiempo. Lleva veintisiete años trabajando como pintor. Las temáticas son las de siempre. La técnica va mutando. La paleta muta. Desde una paleta pequeña, reducida en colores, hasta una paleta rica en pasteles, en valores hasta el uso del blanco. Lo sublime se ha vuelto el norte.
“Quizá antes mi trabajo era más estomacal, más visceral, muy dominado por las emociones. Con el devenir del tiempo se ha vuelto más dócil, por decirlo de alguna manera, más querible, y eso se lo adjudico a la migración al campo y también a la paternidad que le dio brío y otros sentires a mi ser”, comenta el artista.
En la actualidad Diego se encuentra trabajando una pieza de grandes dimensiones. “Es un cuadro marino que representa el dormir de unos cachalotes y un buzo que entre ellos asciende. Asciende entre gigantes”. “Esa escena resulta profundamente evocadora porque conecta de manera directa con los instintos psicológicos y estéticos de la condición humana”, finaliza.